¿Sabíais que existía algo así como "el premio Au Pair"? Si, exactamente eso, un premio que se le entrega a "la mejor" au pair de todo un año, a la más simpática, ¡a la más querida por los niños, y más amiga de los padres! pero... ¿esto que * es?
Resulta ser que un buen día los señoritos del International Au Pair Association (IAPA) se reunieron todos alrededor de una gran mesa y lanzaron una gran pregunta "¿Que podían hacer para que las au pairs fueran mejores en su trabajo?" empezó entonces una confrontación de ideas, gritos, lloros, propuestas disparatadas... hubo una mujer que dijo que debían esforzarse más en encontrar familias y au pairs con personalidades parecidas, una sandez más grande que el desierto del Sahara; otro sugirió subir el sueldo de las au pairs, grandes palabras para ser su último día de trabajo. Y entonces un individuo medio bajito, calvo, serio y un poco tímido dijo en voz baja "Podemos crear un premio a la mejor" de repente, una luz blanca empezó a brotar de su cuerpo y se hizo el silencio en la sala, en la cual, todos sus compañeros lo miraban como si de un Dios se tratase.
